DÍA 4
Relación personal
POR A.W. TOZER
Juan 3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo,
que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Conocemos la relación personal entre Dios y el alma por medio de la
conciencia que tenemos de ello. Se trata de algo personal, que no nos
llega por conducto de un grupo de creyentes, sino que cada persona,
individualmente, sabe lo que es. Y la persona es bien consciente de
ello, porque es imposible que el alma no se entere de ello. Entra
dentro de la esfera del conocimiento, de modo que el hombre "sabe" lo
que es encontrarse con Dios, como sabe de cualquier otra cosa que le
ocurre.
Usted y yo somos en pequeño (exceptuando nuestros pecados) lo que Dios
es en grande. Habiendo sido hechos a la imagen suya, tenemos la
facultad de conocerle. Cuando estamos en el pecado, carecemos de ese
poder, pero cuando el Espíritu nos da vida en la regeneración, todo
nuestro ser siente el parentesco con Dios. Y gozoso se apresura a
reconocerlo. Este es el nacimiento celestial sin el cual no podemos
ver el reino de Dios. Pero la regeneración, o nuevo nacimiento, no es
el fin del proceso sino simplemente el principio. Es el mero momento
cuando comenzamos la búsqueda, la feliz exploración que hace el alma
en busca de las inescrutables riquezas de la Divinidad. Es ahí donde
comenzamos, pero nadie puede decir dónde nos detendremos, pues las
misteriosas profundidades de Dios, Trino y Único, no tienen fin.
Mar sin límites, ¿quién podrá sondearte? Tu propia eternidad ha de
rodearte, ¡Divina Majestad!