DÍA 5
Seguir buscándole
POR A.W. TOZER
Luc 2:37 y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba
del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.
El haber hallado a Dios, y seguir buscándole, es una de aquellas
paradojas del amor, que miran despectivamente algunos ministros que se
satisfacen con poco, pero que no satisfacen a los buenos hijos de Dios
de corazón ardiente.
San Bernardo se refirió a esta santa paradoja en un sonoro cuarteto
que comprenderán fácilmente aquellos que rinden culto a Dios con
sincero corazón:
Gustamos de tí, santo y vivo pan
y ansiamos seguir comiendo aún más;
Bebemos de tí, puro manantial
Sin querer dejar de beber jamás.
Acerquémonos a los santos hombres y mujeres del pasado, y no
tardaremos en sentir el calor de su ansia de Dios. Gemían por él,
oraban implorando su presencia, y le buscaban día y noche, en tiempo y
fuera de tiempo. Y cuando lo hallaban, les era tanto más grato el
encuentro cuanto había sido el ansia con que lo habían buscado.