Desde la declaratoria de la UNESCO se ha visto un camino que, aunque
difícil de recorrer, sin duda nos podrá sacar de la letanía económica
que ha sufrido Valparaíso, desde la apertura del canal de Panamá.
Sin embargo tal declaratoria de “Patrimonio Mundial” se pensó
originalmente para la protección de los Ascensores de Valparaíso; los
que a 10 años del comienzo de esta iniciativa están aún en deficiente
estado y con alto riesgo de desaparecer.
Pese a la protección oficial como Monumento Histórico de gran cantidad
de los aún existentes y la recuperación mecánica de algunos, aún son
muchos los que no reúnen las condiciones mínimas de seguridad dado que
no logran ser sustentados por sus propietarios.
Recuerdo que éstos desde su creación han tenido que lidiar con la alta
demanda del suelo comercial, pero con su emplazamiento sobre fuertes
laderas permiten liberar un primer frente comercial como los casos del
Peral, Concepción, Lecheros y tantos otros, siendo considerados una
obra magistral que mejora el valor comercial terrenos de deficiente
accesibilidad, gran pendiente y estreches de lote. Quedando fuera de
toda lógica el pretender desmantelarlos, dado que no sólo se haría un
daño al patrimonio de la nación, sino que se estaría haciendo un
pésimo negocio.
Los ascensores contribuyen a mejorar la accesibilidad de cada uno de
sus cerros, especialmente del tramo entre plan y meseta, asentamiento
de gran cantidad de habitantes que coexisten con la cercanía del plan
comercial y los caracteres residenciales más exclusivos de las
mesetas. Estas laderas, que presentan una reducida y en algunos casos
imposible accesibilidad vehicular, mantienen valores de suelo de 2, 3
o más uf/m² sólo en sectores con ascensores aún en funcionamiento; y
sin duda el cierre de gran cantidad de éstos entre los Cºs Mariposas a
Larraín ha contribuido al deterioro de sus micro-territorios urbanos.
El cierre de un ascensor es comparable al cierre de un puente que une
dos territorios, dado que establecen una forma excepcional de recorrer
la ladera y sin la existencia de tal “puente”, o bien si se limita el
acceso al "puente", se aísla el territorio; por lo que si este
“ascensor-puente” esta en manos particulares, se debiera asegurar su
mantención, tarifa y apertura; de lo contrario los habitantes de esta
"isla-cerro" quedarían aislados e inconectados.
Además el custodio de tal “ascensor-puente” podría establecer
restricciones al servicio con fines inmobiliarios. Es decir, se podría
imponer periodos de baja frecuencia para conseguir mejores condiciones
al momento de comprar inmuebles en el entorno; o bien establecer
períodos de mayor servicio para una mejor venta o rentabilidad de
terrenos.
Tal vez el problema de los ascensores es que son una infraestructura
antigua que escasamente ha sido renovada y en este minuto no logra
revertir su situación de deterioro. Es por ello que la posesión y
administración de estos bienes sin ningún tipo de regulación es
preocupante y debiera ser resguardada de mejor manera.
atte.
Atilio Caorsi Riveros
Coordinador Regional
Consejo de Monumentos Nacionales
Región de Valparaíso